|
A mitad del siglo pasado decidió Chevrolet traer autos a la gente de
otra manera radical. Ya no se vendía en propagandas el producto, sino un
sueño. Chevrolet debía ser tan americano como el béisbol,
hotdogs y el pastel de manzana.
El hecho de tener un Camaro fue publicado como la última
realización del sueño americano.
El nuevo Camaro pretende sobre todo ser un ícono de estilo. Si bien
el Camaro es menos costoso que un Corvette, el nuevo es más grande y
sobre todo muy llamativo. El nuevo Camaro es ostentoso,
políticamente incorrecto, erróneo y ciertamente orgulloso de
eso. Niños saludan entusiasmados al auto durante la prueba.
Adultos vuelcan la cara o, a pesar del notable ruído del motor, se
esfuerzan por ignorar al Camaro.
Coupé
El reencarnado Camaro es entregado como coupé y cabriolet. En la
realidad hay un mundo de diferencia entre ambas realizaciones. El coupé
tiene muy poco espacio para la cabeza. Quien mide más de 1,80 m., debe
situar el asiento del conductor casi en la posición más baja para
caber en el vehículo. Ésta no es la mejor posición para
domar un coche de este calibre. Sobre todo estorba el estilo-A la vista hacia
afuera. Los apoyos para cabeza tampoco son calculados para europeos altos, lo
cual nuevamente no es bueno para la seguridad.
El Camaro fue siempre presentado como el Corvette para cuatro personas,
pero esto no es más que un eslogan publicitario. El espacio para piernas
en el asiento trasero es nulo. Por eso es ese espacio útil más
que nada para equipaje, ya que el maletero es tan pequeño (e
inaccesible), cada espacio extra es bienvenido.
El Camaro Coupé es sorprendentemente silencioso. Tan pronto como la
llave es girada, tiene el motor de arranque notable dificultad para mover los
ocho cilindros de 6.1 litros (del Corvette). Luego suena un gruñido
profundo (los diseñadores buscaron imitar el sonido del Pontiac GTO) y
rezongan los escapes. Ésto solamente se escucha con las ventanas
abiertas.
Con el motor en rotación estacionaria se sacude el coche suavemente,
como señal de que el mounstruo en la parte delantera ha cobrado vida.
Una vez en camino, con las ventanas cerradas, se escucha poco de la fuente
de poder. El sonido más agradable viene entonces del fantástico
sistema de sonido de Boston Acoustics.
Cabriolet
El Camaro Convertible tiene una personalidad totalmente distinta. Incluso
con la capota cerrada, se oyen claramente todos los ruídos del motor.
Con capota abierta, no sólo escucha el conductor el coche, sino que
puede sentir e incluso oler toda la mecánica y la experiencia se vuelve
mucho más intensa. Sobre todo se soluciona lógicamente el
problema del limitado espacio de cabeza.
Tenga en cuenta que el cabriolet ofrece poca comodidad. A velocidades
mayores de 80 km/h el viento se torna molesto y casi no se puede tener una
conversación.
La capota es operable mitad eléctricamente y la electrónica hace
el trabajo francamente lento.
Automático o manual?
... pero eso es lo único que es tardío en el Camaro.
Totalmente como es tradición, propulsa la fuente de poder las ruedas
traseras. La potencia depende de la transmisión elegida. La variante con
caja automática provee 405 pk / 556 Nm y tiene un inesperado
carácter manso.
Sólo cuando el acelerador es firmemente pisado a fondo, libera el
motor bruscamente su fuerza. Si el conductor se distrae ya sea por un momento,
la posibilidad es grande de que la velocidad reduzca desapercibidamente. Aunque
la caja automática secuencialmente también se deje cambiar de
velocidad, es reducidamente posible que el motor refrene.
La variante con caja manual es buena para 432 pk / 569 Nm y suministra esa
potencia con mucho menos drama. El Camaro tiene un embrague agradablemente duro
que agarra tan bruscamente que pareciera que la transmisión pudiera
consumir mil pk si necesario.
|
Cuando el acelerador es soltado, se oyen explosiones profundas desde el tubo
de escape y un ligero estremecimiento recorre todo el cuerpo de más de
un conductor! Incluso estacionariamente es el sonido pasmante y turbulento.
Los ocho cilindros son tan fuertes que en la ciudad apenas importa
qué velocidad se escoge. Deje al mounstruo hacer revoluciones y el
Camaro se dispara chillante y resoplante hacia adelante. El sprint de 0 a 100
km/h toma 5.2 segundos. Además, recién después de los 100
km viene la potencia a su derecho y se puede notar lo fuerte que el Camaro es.
Tampoco es sorprendente que la velocidad máxima se limite a 250 km/h.
Asuntos como el indicador de marchas o un sistema de parada y arranque son
como blasfemias en la iglesia. El conductor del Camaro no quiere
entremetimiento y justamente quiere dejar gruñir al motor frente al
semáforo.
Sin embargo hay un aprovisionamiento de ahorro de combustible: a velocidad
crucero 4 cilindros pueden ser temporalmente deshabilitados (ahorro: 7.5%). De
todos modos un consumo de 1 en 10 solo puede ser realizado con un pie derecho
de terciopelo (y qué leal conductor lo tiene?). En la realidad cuente
con 1 en 5.
Comportamiento en el camino
Frente a la enorme potencia del motor están los igual de fuertes
frenos, pero desgraciadamente un pedal de freno donde casi no hay sensibilidad.
A pesar del inmenso peso, el Camaro no se siente masivo en lo absoluto (pero
sí grande).
Vehículos deportivos europeos y japoneses son dirigidos directamente,
a penas ladean y pareciera que, gracias a una aerodinámica
diseñada en computadora, importunaran las leyes de la naturaleza. El
Camaro no se interesa en nada de esto y conduce como un americano de la vieja
escuela, a pesar del chasis deportivo diseñado para Europa.
Si bien el coche dirige directamente, debido a eso la carrocería se
sumerge en los amortiguadores.
Especialmente el cabriolet tuerce tanto, que todo el coche pareciera doblarse
con la curva. Igualmente por eso es infantilmente simple situar con un toque
certero en el acelerador la parte trasera un paso de lado.
En curvas rápidas viene la adherencia al asfalto esencialmente de las
ruedas (Pirelli
275/40ZR20) y menos del chasis. Conducir rápido con el Camaro significa
sobre todo el cálculo justo de la curva y luego el dirigir en una
línea ideal. Entonces este americano muerde decididamente el asfalto y
la fiesta está completa.
Conclusión
Era antes todo mejor? Es de verdad tan divertido volver en el tiempo?
Chevrolet cree que sí y trae una interpretación moderna del
Camaro al mercado. El diseño es una evolución exitosa del
diseño antiguo. Disimuladamente es la ingeniería moderna.
Desde un punto de vista objetivo, el Camaro no es recomendable
después de todo. Por encima de todas las desventajas mencionadas, el
coche de prueba no estaba libre de sonidos molestosos,
no hay un sistema de navegación suministrable, el parabrisas delantero
se empaña tan pronto como el aire acondicionado es apagado, los paneles
de plástico son tan suaves que parecen hechos de recipientes reciclados
de McDonalds, el copiloto puede quemarse los pies con el escape caliente debajo
de la puerta derecha y el conductor se denigra con toda clase de ruidos y
advertencias.
Pero también hay literal- y figuradamente un gran "plus" frente a
todo esto: el Camaro es radicalmente distinto de los vehículos deportivos europeos
y japoneses. Con el Camaro no se trata de funcionar al
máximo, sino de presentar al máximo. Si se trata de
tensión y sensación, el Camaro vencerá siempre a la
competencia.
|